PuntoGov Educación

Lunes, 14 de noviembre de 2011

Proyecto Nautilus

Naturalizar el uso de las herramientas informáticas lleva por lo menos dos años

Cynthia Cordi, directora de la Escuela Julio Verne de Ushuaia, afirmó que para que las TIC se integren orgánicamente al trabajo de los docentes debe acompañárselos con capacitación e incentivos y el proceso lleva su tiempo.

La adopción del modelo 1 a 1 es un elemento que permite dar cuenta de la llegada de la era digital a las escuelas argentinas. Pero, hasta la llegada de los planes provinciales y nacionales para implementar programas que integren las tecnologías de información y comunicación era necesario que las instituciones invirtieran en diferentes aspectos, principalmente en capacitación docente, en la compra del equipamiento y en la contratación del servicio de banda ancha. Tal es el caso de la escuela Julio Verne de Ushuaia.

Se trata de un establecimiento de nivel primario que cuenta con un curso por año, de primero a sexto grado. Tiene una matrícula de 150 alumnos y un plantel de 31 personas entre docentes y no docentes. Hace dos años inició el proyecto Nautilus con el objetivo de guiar a los alumnos para que logren apropiarse de las herramientas necesarias para el uso correcto y eficiente de programas informáticos, así como para el abordaje de las comunicaciones por Internet.

Cynthia Cordi, directora de la escuela, explicó a PuntoGov que el proyecto comenzó a implementarse en agosto de 2009 con un aula digital y 26 netbooks Exomate segunda generación. La intención de la institución era que “cada alumno cuente con un dispositivo digital portátil como una herramienta adicional y/o complementaria a sus útiles regulares de clase”. Asimismo, los docentes dispondrían de una notebook mediante la cual podrían gestionar y administrar su clase y, adicionalmente, “generar espacios de colaboración y discusión con los estudiantes, fomentar la investigación mediante la generación de preguntas esenciales que permitan el desarrollo del pensamiento crítico de sus alumnos, realizar evaluaciones o encuestas en línea, generar espacios para la comunicación efectiva que busquen la participación y colaboración de todos los estudiantes y por último, el monitorear y propender por el uso razonable y responsable de la tecnología”.

 

Integrando a la comunidad

Probar a la comunidad educativa el potencial de las TIC en las aulas fue el desafío de las autoridades de la escuela, quienes convocaron a los padres para que compraran sus propios equipos para que sus hijos los trajeran a la escuela. Para el inicio del ciclo lectivo 2010, se solicitó a los alumnos que concurran diariamente a clases con su propia Exomate.

Actualmente hay tres aulas fijas, con cerca de 100 laptops de los alumnos, y una móvil, con las 26 primeras computadoras que son propiedad del colegio. Cordi señaló que aspiran a tener seis aulas fijas en 2012. “Los chicos que pudieron comprar sus equipos los utilizan en clase, y los que no tienen a disposición las netbooks de la escuela”, añadió la directora. Además, el establecimiento cuenta con repuestos de baterías y otros accesorios para anticiparse a roturas o urgencias de los equipos de los estudiantes.

La escuela acompañó la entrada de computadoras con la creación de un aula virtual en la plataforma Moodle, que es utilizada para los trabajos que se realizan en cada asignatura, pero también como una forma de comunicar a los padres el avance de sus hijos en clase.

Pero más allá de las disponibilidad del equipamiento, de la conectividad y de la comunicación, en la Julio Verne entendieron la importancia de acompañar a los docentes con capacitación en el manejo de las herramientas informáticas y con incentivos que promueven su uso en el aula.

 

En busca de la apropiación

Con el apoyo de los ejecutivos de EXO en la institución se ofrecieron en varias ocasiones cursos sobre el uso de pizarras interactivas, software de gestión de aulas digitales y metodologías para el trabajo con las netbooks en clase. Por otro lado, la escuela organizó sus propios talleres con la colaboración de la docente responsable de Informática en la escuela, quien además asiste a los profesores ante cualquier imprevisto técnico.

Según explicó Cordi, apuntar sólo a la capacitación fue insuficiente. La frecuencia de uso era todavía despareja. Por esa razón, la escuela implementó un programa de incentivos, remunerando el uso de TICs como horas extras. Actualmente, en condiciones óptimas -con poco ausentismo docente- los alumnos trabajan en el aula digital entre dos y tres veces por semana como mínimo, pero hay docentes que están dictando el 50% de sus clases utilizando algún recurso digital.

Considerar el trabajo que los docentes hacen con las TIC como horas extra tiene una justificación. En base a la evolución del Proyecto Nautilus, la directora afirmó que la naturalización del uso de las herramientas informáticas lleva por lo menos dos años, dependiendo de la capacitación, las ganas y la dedicación de los educadores y alumnos. Es decir, que hasta que converge el curriculum con lo digital, la incorporación se traduce en más trabajo. “Recién ahora podemos ver cómo se vuelve rutina integrar las TIC en la planificación de las clases”, afirmó Cordi.

Pero fuera de los miedos de iniciarse en el uso de herramientas digitales en el aula, lo que se percibe luego de dos años de implementación del proyecto es una mayor motivación de los alumnos por el trabajo en clase y curiosidad por aprender más cosas por su cuenta, el reemplazo de los apuntes, los chicos prestan más atención en clase y, según destacó Cordi, aumenta el nivel de escritura. “Los chicos escriben más en la computadora, y además les resulta más sencillo corregir y reescribir. No sucede lo mismo cuando se trabaja en papel y hay que empezar todo de cero”.

 

Mirando hacia adelante

El próximo desafío será poder dar cuenta de estos avances a través de evaluaciones capaces de relevar diferentes aspectos del impacto de las TIC en la educación. La directora afirmó que el año que viene la escuela trabajará junto a Intel para poner en práctica una serie de instrumentos diseñados para esta finalidad, principalmente para cubrir las necesidades y expectativas de su comunidad, así como para reformular los aspectos necesarios en función de los resultados de pruebas comparativas diseñadas específicamente tanto por los docentes, como por el equipo directivo.

Aún sin haber contado con el apoyo del gobierno local, los directivos de la Julio Verne aguardan que el Programa Conectar Igualdad avance en el territorio fueguino, así como también el proyecto de Aulas Digitales Móviles que comenzará a implementarse en 2012, para generar sinergia con otras escuelas, y así conformar una red más amplia que permita enriquecer el modelo y la práctica educativa.

Videos

De la transmisión a la gestión del conocimiento

Ana Maria Theler (*)

Cómo fue la incorporación de TIC en las aulas de Rafaela

Desde 2007 dos escuelas de la localidad santafecina fueron seleccionadas para implementar los primeros pilotos del modelo 1 a 1. Tras cuatro años de experiencia, Ana María Theler, coordinadora de Actividades Educativas de la municipalidad, cuenta cómo fue el proceso de aprendizaje de las instituciones.

(*) Coordinadora de Actividades Educativas de la municipalidad de Rafaela

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