PuntoGov Educación

Martes, 27 de diciembre de 2011

"Las políticas se evalúan también en relación al conocimiento de la cultura TIC que tienen las naciones"

Desde el IIPE-Buenos Aires, Valeria Kelly explicó el desarrollo de las políticas públicas de inclusión digital educativa en la región y habló de los desafíos de las instituciones en el proceso de integración de TIC en su práctica cotidiana.

por LED

 - ¿Cuáles son los países que observa con mayor madurez en cuestiones de integración de TIC en las aulas y generación de masa crítica respecto de la misma?

- La madurez consiste no sólo en la cantidad de computadoras entregadas, sino también en que ese equipamiento esté acompañado desde el inicio por otras políticas tanto de desarrollo profesional docente, de conectividad e intercambio con la comunidad, y de acceso para la integración de estos dispositivos. Se trata de incluir a la escuela como unidad de cambio y no sólo al aula. En muchos casos las capacitaciones están destinadas al docente del aula, pero terminan convirtiéndose en islas de docentes voluntariosos e innovadores, sin apoyo institucional. Así la transformación educativa no llega muy lejos. Se tiene que visualizar el trabajo de las escuelas como unidad del cambio que se quiere lograr. Otra cuestión que hace a poder pensar en la penetración de estas políticas es su integración, y la red que pueden conformar, con la comunidad.

- Entre los países que más se destacan en la región está Uruguay con el plan Ceibal. Antes de implementar esa política, Uruguay se encontraba en una etapa muy incipiente, pero rápidamente atravesó el escenario y se ubicó a la delantera. Y si bien es un plan educativo, Ceibal tiene un objetivo a nivel social muy importante: reducir la brecha digital. A su vez, está articulado con otros programas que impulsa el gobierno y que se expresaron en su Agenda Digital para 2012. Por otro lado, Argentina también se puso a la delantera con el lanzamiento de Conectar Igualdad. Brasil avanzó bastante a nivel nacional, aunque la situación es muy heterogénea, dado que sus políticas están muy atadas a las iniciativas que se implementen en los diferentes estados.

- ¿Cuáles cree que serán los principales desafíos de los Estados latinoamericanos para medir el impacto de la inclusión digital en la educación?

- Aún no existen estadísticas fehacientes que permitan afirmar que con las TIC los chicos aprenden mejor que sin ellas. Hay experiencias específicas e investigaciones muy acotadas, no obstante eso no implica que no haya que avanzar con estas políticas. En relación al impacto, cuando se trabaja con la integración de las TIC hay brechas que se pueden estudiar más fácilmente. Las cuestiones referidas al acceso (primera brecha) son más sencillas de medir porque es un elemento más cuantitativo. Pero cuando entramos a la segunda brecha, que tiene que ver con la calidad, con el para qué y cómo usamos los dispositivos, es más difícil. Hoy se están creando los sistemas de medición pero aún están en proceso. Por último, la tercera brecha es la de las expectativas, que tiene que ver con lo que los estudiantes esperan de la escuela y lo que la escuela brinda. Si bien en los primeros años de la escuela secundaria el mayor porcentaje de deserción se debe a cuestiones socioeconómicas. Según reveló un informe de SITEAL en los últimos años se ha detectado que la mitad de los casos de abandono se debe a la diferencia de intereses respecto de lo que se enseña en las escuelas.

- En la región existen diferentes modelos de integración de TIC en la educación, que a su vez incorporan dispositivos diversos ¿Qué elementos se tienen en cuenta a la hora de considerar la integración de tecnologías en la educación?

- Nosotros insistimos que en la planificación de las políticas de inclusión de TIC en la educación hay que saber cuáles son los problemas pedagógicos que estas iniciativas tienen que atender, y trabajar en función de eso. Pero para ello hay que pensar otro tipo de estrategias que no sean necesariamente masivas o que tengan el objetivo de cubrir la demanda de incorporar las nuevas tecnologías en la educación, únicamente. Son procesos lentos, y es bastante importante ver cuáles son los dispositivos que pueden resultar más útiles en diferentes contextos. Hoy la netbook apareció como dispositivo estrella, pero también se están evaluando dispositivos móviles, como los celulares, aprovechando la penetración que están teniendo en la sociedad. Las políticas se evalúan también en relación al conocimiento de la cultura TIC que tienen las naciones, que ayuda a entender el contexto de este escenario en el que estamos viviendo. Estamos en un momento de cambio de cultura muy fuerte.

- Con la implementación de estas políticas, las instituciones educativas no son las que toman la decisión de incorporar las TIC en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero sí pueden ser capaces de generar un proyecto para redirigir los objetivos de esa integración ¿Cómo pueden los establecimientos empezar a trabajar en la generación de un proyecto propio?

- Desde el IIPE propusimos una matriz de planeamiento u hoja de ruta para la incorporación de TIC en la educación. Se trata de un instrumento que busaca generar una mirada de mediano y largo plazo. En la matriz se identifican seis dimensiones, o puertas de entrada para el desarrollo de un plan escolar: Gestión y planificación, Las TIC en el desarrollo curricular, Desarrollo profesional de los docentes, Cultura digital en la institución escolar, Recursos e infraestructura de TIC y la Institución escolar y comunidad. No es necesario desarrollar todas juntas, sino que se pueden ir priorizando algunas sobre otras. A su vez todas esas líneas tienen una graduación (inicial, intermedia y avanzada) que ayuda a vencer el largo plazo.

- Se entiende que la llegada de las TIC y la cultura digital al aula no provocan de por sí cambios en los procesos de enseñanza-aprendizaje. No obstante ¿qué posibilidades existen en la región para comenzar a hablar de un cambio en los diseños curriculares contemplando el mayor acceso y la penetración de las TIC?

- Los diseños curriculares, en tanto normas que tienen las jurisdicciones y los países acerca de los que se enseña y cómo se enseña en un territorio. Justamente por eso podemos entender que es sea lenta la entrada de las TIC en su planificación. Implican un consenso muy grande. Por ejemplo, en Argentina hay cambios. Las provincias van armando nuevos diseños curriculares para la formación docente de cuatro años, que incluyen espacios para el abordaje pedagógico de las TIC. Hoy existen algunos espacios que antes no existían, pero es un proceso lento.

- Por otro lado está el desarrollo currícular que se lleva cotidianamente en la escuela. Es el modo en que se organizan los aprendizajes en la escuela. Hoy la tendencia pasó de tener un profesor de informática en la escuela a ver a las TIC como algo que atraviesa todas las disciplinas. Entonces, hay que pensar cómo desde cada área se empiezan a introducir las tecnologías y también cómo generamos aprendizaje a través de esas tecnologías. Son un medio a través de los cuales se construyen conocimientos, no sólo un recurso. Están empezando a permear en todo el proceso de aprendizaje.

- Por eso tiene que haber mucho trabajo con el docente, pero considerando a la escuela como unidad de cambio. Y si bien las escuelas vienen trabajando hace muchos años generando sus proyectos pedagógicos, nosotros proponemos que las TIC se integren cada vez más en esa elaboración. En general la discusión pasa por cuáles son las competencias o habilidades del siglo XXI y cómo se insertan en el curriculum. Está claro que hay que incorporar estas habilidades, pero no se sabe con certeza aún cómo. Y esto es un problema porque tensiona un campo en el mismo momento que está sucediendo la integración.

- Actualmente especialistas hablan de los cambios y el rol social de la escuela ¿Cuáles son los desafíos organizacionales de esta institución frente a la sociedad actual?

- La entrada de las TIC a las escuelas implica la posibilidad de instalar nuevas configuraciones institucionales, la modificación del formato escuela, pero también de un cambio en las dinámicas del tiempo, los espacios y los grupos. Estos tres elementos tienen que empezar a flexibilizarse y generar nuevas dinámicas. Pero no hay un formato claro al cual dirigirse. Esto tiene que ver con los nuevos objetivos de la educación. Si uno tiene una escuela secundaria obligatoria, las cosas cambian. Hasta hace unos años la primaria era inclusiva y la secundaria filtraba para el nivel superior. El que se acomodaba seguía y que no, salía. La secundaria no era inclusiva, era excluyente. Hoy tiene otra función, hay que pensarla de otra forma. La obligatoriedad de la secundaria es un giro muy fuerte y junto con las tecnologías tienen un rol fundamental para la inclusión social.

Valeria Kelly es Licenciada y profesora en Letras (UBA), consultora del Área de Proyectos TIC y Educación en el IIPE – UNESCO Sede Regional Buenos Aires.

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